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Opinión

Celeste, dejame fracasar

Celeste

Reflexiones finales

Hace un tiempo, como pudieron ver en un fabuloso stream, me pase los últimos dos niveles de Celeste. Ya llevaba algunos días jugando y decidi transmitir el final.

Aqui les demuestro como manquear durante 2 horas en vivo

Es en estos últimos capítulos me di cuenta de que el juego insiste un poco en su mensaje. Pero ya trataremos eso. Primeramente…

¿De qué trata Celeste?

Celeste es muy sencillo de definir, es un juego de plataformas clásico, con estética 16 bits. Tiene una mecánica en la que podemos hacer dash y eso es el core del juego. Todos los obstáculos que nos dan los diferentes mundos provienen de variantes en el movimiento o en el dash. Pero esto se explota a niveles exagerados. La compresión del dash que tuvieron los desarrolladores(Matt Makes Games) va más allá de lo que podemos imaginar, es un juego retador(que no difícil) que exige precisión en el control y aprender el flujo de cada escenario.

¿El flujo?

Correcto, en mi humilde opinión, Celeste quiere que juegues siguiendo un flujo, dejándote llevar por el dash y la inercia del salto. En varios plataformas los enemigos o el escenario reaccionan distinto de acuerdo a nuestras acciones. Pero en Celeste, si hacemos las cosas iguales 3 veces, el mundo reacciona igual las 3 veces. Lo cual lo convierte en un cuidado escenario en el que cada acción debe estar medida por parte del jugador, pero que a la vez, podemos predecir, repetir, perfeccionar y completar. A veces un nivel lo completamos por insistencia, luego de morir 30 veces en el mismo punto, haciendo pequeños ajustes logramos completarlo como si de memoria muscular se tratara.

Y esto me parece perfecto, si bien suena a que todo está predecido y debe completarse de una única forma, lo cierto es que podemos hacer variantes de la misma ruta y completar la fase, pero lo bueno de este mundo es que la aleatoriedad que a veces es injusta, no esta presente aqui. Estamos en control de la mecánica y del mundo.

Los escenarios están diseñados con un flujo en mente, es más fácil intentar dejarse llevar por el escenario que intentar descifrarlo.

¿Que tan bonito es Celeste?

Bueno, es muy bonito, pero creo que tiene algunas inconsistencias. El juego tiene demasiados estilos gráficos para mi gusto. Les dejo unos ejemplos.

Como pueden ver, la selección de niveles es en 3D, el juego como tal es en 16 bits y las viñetas de historia son dibujos. Son varios estilos artísticos. No estoy seguro de que me guste tanto “revoltijo”. Pero tampoco está mal, quiero decir, pude completarlo y en ningún momento esto nos debería echar para atrás.

¿Y la música que tal?

Pues es muy recomendable, fue un aspecto que me gusto bastante. Se muy poco de música como para explayarme en esta área, pero creo que cada canción se adaptó muy bien a lo visto en pantalla. Mejor les dejo la OST que está en Spotify para que juzguen ustedes mismos. La recomiendo.

¿La historia qué tal?

Pues aquí es donde tengo mis trabas. Nada grave. Celeste nos cuenta la historia Madeline, un chica pelirroja que quiere demostrarse a sí misma que es capaz de superar sus temores y problemas. Para ello, se establece la meta de subir la montaña Celeste. Por el camino conoce a una abuela que se ríe mucho, un hotelero con doble personalidad, Theo, un joven amante de las redes sociales; y también se conocerá a sí misma.

Nuestros problemas y desesperación están representados por Badeline, nuestra contraparte malvada. Nos quiere arrastrar al miedo, a la inseguridad. Badeline también es parte de nuestra historia, una forma de ser que queremos dejar atrás. Es antagonista, pero también es realista y nos coloca a los jugadores en situaciones difíciles de vencer.

Para mí, el problema de Celeste no es su historia, que sin ser compleja, justifica el escenario y la dificultad del juego. Su problema es su insistencia.

Alguna vez se han sentido mal y llega un amigo y dice: ¡Hombre! deja de sentirte mal….

Pues Celeste es un poco así. Su desarrollo es bueno, los cambios que enfrenta Madeline están justificados. Pero es insistente al querer que nos superemos a nosotros mismos. Dejame fracasar Celeste.

No se cual ha sido su experiencia de vida, en lo personal mi vida ha sido muy buena, con algunos problemas de trabajo que me han hecho madurar en ese sentido y me han enseñado sobre el fracaso. En su momento, aunque quise superar los problemas, no tuve más remedio que dejar que todo terminara y quedar en la peor posición posible ¿Pero adivinen que? Fracasar no es el fin de la vida.

Tuve que levantarme el dia siguiente e ir a trabajar de nuevo. Sin más.

Me costó recuperarme luego de la situación, perdí un poco del gusto que le tengo a mi profesión como programador. No pude sobrellevar la situación y termine sintiendome fatal.

Pero aquí estoy

Celeste no nos deja opción nunca. Madeline no puede fallar porque no se nos permite. Rendirnos no es una opción, pero no porque no quiera tomarla, sino porque no puedo elegir. Celeste es un poco el amigo que te dice: ¡vamos, deja de estar triste! Como si eso eliminará inmediatamente la tristeza en la que estamos.

Fuera de esto último, es un juegazo que recomiendo sin falta a cualquiera que guste de los plataformas. Estoy seguro de que pueden disfrutarlo muchísimo.

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